Tschüss Tempelhof
Como siempre en esta ciudad, este verano hubo un referéndum para ver que se hacÃa con el aeropuerto y al final no hubo decisión para este gran espacio en mitad de la ciudad.
Precisamente en verano lo visité dos veces. Una porque me picaba la curiosidad al haber oÃdo tanto de este edificio y la otra fue porque una amiga volaba desde allÃ. Las dos veces que lo visité, en el aeropuerto no habÃa casi nadie. El hall (más parecido a un hall de una estación de autobuses) estaba vacÃo y se podÃan ver algunas fotos de los años ochenta con el aeropuerto lleno de taxis y gente. Mi amiga esperaba a un grupo con la que viajaba a Bruselas. No habÃan llegado y ellos tenÃan la ficha de consigna. La señora de consigna se acordaba de ella y la permitieron tomar el equipaje antes de que llegaran sus compañeros de viaje. Algo insólito en Alemania.
El edificio es espectacular todo de hormigón y con detalles del régimen Nazi aún. Norman Foster lo describió como la madre de todos los aeropuertos. Este fue el edificio de hormigón más grande hasta que se construyó el pentágono.
Durante la división de la ciudad, este se quedó para los americanos. Tempelhof era el único punto de abastecimiento de la ciudad con Tegel y Gatow (que por aquellos momentos más que aeropuertos eran aeródromos). Por lo que en menos de cinco meses se construyeron dos pistas más y habÃa una media de un vuelo al minuto. El famoso puente aéreo para abastecer a una ciudad de 2.5 M de habitantes. Un hito dentro de la aviación. Los niños de Berlin llamaban a los Rosinen Bomber de helices que traian la comida los sugar bombers.
Esperemos que no salgan adelante las iniciativas de ricos. Instalar una clÃnica privada y un aeródromo para los pacientes (propuesta de Fred Langhammer, directivo de Disney) o crear un aeropuerto solo para gente VIP.
Tschüss Tempelhof, el aeuropuerto del barrio
